9/7/18

Mas importante que "que comer", es "que no comer". Mi top 5 a evitar.

Es de mucha relevancia saber lo que nuestro cuerpo espera en cuestión de alimentación, pero tal vez, sea mucho más importante saber lo que no espera, y en eso si hay uniformidad (como en pocas cosas actualmente en nutrición).

Nuestro cuerpo no está listo para los productos ultraprocesados, no le hacen bien, lo desregulan.

Así que antes de pasar a que comer, mencionemos que no comer de manera breve.



1. Harinas

Las harinas son una versión pulverizada de cereales y otros productos, generalmente despojados de sus pocas ventajas nutricionales, si es que las hubiera.

La modificación de la materia prima aún con técnicas artesanales y conservando todo el alimento, en el caso de productos integrales, generalmente no sale bien parada nutricionalmente.

Si de inicio, partimos con alimentos bastante cuestionables (trigo y maíz), con multitud de estudios que demuestran su participación en alergias y alteraciones digestivas (permeabilidad intestinal, disbiosis en microbiota, etc.), para posteriormente hacerlos más palatables y absorbibles, pues hemos creado una bomba con daños colaterales importantes.

Opciones para ocasiones especiales, más interesantes y menos perjudiciales podrían ser las versiones en harina de arroz, coco, almendra, avena, garbanzo…

En éstos últimas opciones partiríamos de una materia prima más recomendable en cuanto a densidad nutricional y salud intestinal. Con más beneficios y menos perjuicios.

Lo siento hijos del maíz y del trigo. Las versiones actuales son muy diferentes a las ancestrales, nuestra biología no tanto.

Como es de suponerse, estos ingredientes están en todos los panes, galletas, pasteles y demás bollería industrial.


2. Grasas trans artificiales

En un principio, como ya sabemos, se culpó a las grasas de todos los males que aquejaban la salud de la población hace algunas décadas, hoy en día se siguen demonizando las grasas, aunque ya se está creando un poco de conciencia de que no todas las grasas son iguales.

Las grasas trans son un tipo de grasa a la que se le añaden átomos de hidrógeno, en las etiquetas nutricionales frecuentemente se les encuentra como “aceite vegetal [parcialmente] hidrogenado”.

La adición de hidrogeno en las grasas, busca producir un aceite más resistente en el tiempo y que se pueda solidificar.

Esto último trae algunas ventajas para las grandes compañías. Un producto que pueden añadir a multitud de productos ultraprocesados en versión sólida, que dura más tiempo en las estanterías.

Muy rentable para ellos, muy dañino para la población.

Igualmente, encuéntralas en las etiquetas de ultraprocesados junto a productos a base de harinas principalmente, como los que ya mencionamos anteriormente. Además de chocolates de mala calidad y otros dulces. Y obviamente, aceites de cocina no recomendables como soya, maíz y canola.


3. Azúcares añadidos

La adición de azúcar a todo ha disparado y alterado los sistemas de recompensa del cerebro. A más azúcar, mas necesidad de ella.

Antes el sabor dulce era sinónimo de buenos tiempos, de recompensa, de abundancia.

Hoy en día, ya no significa nada, se ha vuelto lo habitual.

Hay gente que no puede comer algo con sabor salado o amargo, el único sabor que existe es el dulce, y eso es limitante a la hora de disfrutar todo el espectro de sabores que somos capaces de explorar.

Pero el disfrute de la comida, sin dejar de ser importante, no es lo más importante.

Los humanos de la actualidad son quemadores tóxicos de azúcar, necesitan dulces o snacks a cada rato, nunca están saciados y siempre están con hambre. No conciben la idea de, por ejemplo, ayunar.

Depender de la comida a todas horas, claramente es antinatural y una gran desventaja para tribus que siguen un estilo de vida ancestral.

Los periodos de escasez son necesarios y esperados.

En la modernidad de la sociedad actual, la escasez es más bien escasa. Casi todos tenemos una de esas tiendas amarillo y rojo a la vuelta de la esquina.

Si a la sobrealimentación de la que somos presa, le sumamos carbohidratos simples rápidamente asimilables, creamos el combo perfecto para la clásica persona que todo el tiempo tiene hambre y antojos, un ratón con dos pies.

El azúcar añadido es frecuentemente encontrado como “jarabe de maíz de alta fructosa”, “azúcar invertido”, “glucosa” y un largo etc. Hay muchos otros nombres, pero lo importante en sí, aun más que evitar el azúcar añadido artificialmente a los ultraprocesados, es evitar el ultraprocesado en si.

Una mierda sin azúcar, seguirá siendo una mierda.

Si pensamos que quitando el azúcar a la Coca-Cola, ya la hace una bebida buena, es que no hemos entendido nada aun. Es al producto completo al que debemos prestar atención, y no solo a un ingrediente aislado, a la combinación de disruptores y calorías vacías sin aporte nutricional.

Aun así, limita el azúcar añadido a lo que consumes, pero recuerda, tu atención debe estar en el producto total.

Una cucharada de azúcar para acompañar un café preparado en casa, de vez en cuando, tampoco es que eche por tierra todos tus esfuerzos por ser más saludable. Incluso con ello, no te acercaras a las increíbles cantidades presentes en los ultraprocesados, aunque no por ello debes abusar.

Eliminar o mínimamente, limitar de manera importante el azúcar que usamos a momentos muy puntuales en consumos esporádicos recuperará y sanará tu relación con los demás sabores. Reducirá antojos y la necesidad de comidas entre horas (no eres un roedor).

Recuerda: Consumir alimentos ultraprocesados frecuentemente, es lo que debes evitar. Que no te engañen con las versión sin azúcar de productos ultraprocesados.


Elige alimentos naturales, con su azúcar natural, como las frutas enteras, evita los jugos. 


Mejor un café endulzado por ti, que un café de la tienda de la esquina ya saborizado artificialmente. 

Tampoco valen los edulcorantes artificiales como el aspartame o acesulfame, respetemos los sabores naturales, no confundamos nuestros sistemas internos con disruptores endocrinos (que alteran nuestras hormonas). Se trata de recuperar el potencial de nuestro paladar, y por supuesto, nuestra salud global.


Poco a poco, veras como la fruta, se vuelve el postre más delicioso que puede haber, la disfrutaras más, no necesitaras agregar azúcar a nada. Y si entrenas, será una recompensa digna de dioses para después de la sesión (mi uso favorito de la fruta), reforzando el sistema de recompensa. Primero gánatelo, después disfruta.


En un sentido especifico, limita el azúcar agregado a los productos ultraprocesados, es decir, evita los ultraprocesados: bebidas deportivas, jugos, dulces, panes, galletas, chocolates…


Para poner en perspectiva el azúcar añadido presente en algunos productos industriales, revisa la iniciativa de SinAzúcar.Org


4. Productos light


La mala fama de las grasas (todas) y la reciente concientización de los az
úcares añadidos, ha llevado a las grandes compañías a buscar estrategias para seguir entrando en el gusto de la población.

Nacieron los productos light, versiones aún más procesadas que sus antecesores.


Se redujo el azúcar, se añadieron edulcorantes artificiales.


Se disminuyó la grasa, se agregaron espesantes y más az
úcares.

También se usa el termino light para productos bajos en sodio o sin gluten, claro, pero si una galleta sin gluten es mejor que una con el, si claro.


Los productos light, no son mejores que sus versiones originales, frecuentemente es al revés.


La leche desnatada, no es mejor que la versión entera, así lo demuestran múltiples estudios. Lo mismo aplica para otros productos: salsas, aderezos y cualquiera de los ultraprocesados.


El humano no hace las cosas mejor que la naturaleza.

5. Colorantes, conservantes, edulcorantes


Algunos colorantes agregados a los productos son bien conocidos por sus respuestas en el sistema inmune, desencadenando alergias, como la conocida tartrazina.


Los conservantes están en la mira de la ciencia real y sin patrocinadores, por su participación en las enfermedades de la civilización, aunque hay algunos supuestamente “seguros” o con bajo impacto.


Igual con los edulcorantes (aspartame, acesulfame, etc.), hay unos con muy mala fama, considerados hasta cancerígenos en algunos estudios, aunque otros no ven relevancia a las cantidades recomendadas. 


Por principio de prudencia, y para no alterar a las directoras de la orquesta que es el cuerpo humano, nuestras hormonas, los limitaría en la medida de lo posible a momentos muy puntuales.



El mensaje es claro y directo, elimina en tu día a día el uso de ultraprocesados y evitarás harinas perjudiciales inflamatorias, grasas trans artificiales, azúcares innecesarios y vacíos nutricionalmente, productos industriales relativamente nuevos para nuestra biología como los edulcorantes, conservantes y colorantes.


Tu salud y la de los tuyos agradecerán el gesto. 


Tus genes y tu biología te lo recompensarán. 


A veces, más importante que el “que comer”, es el “que no comer”.


Hasta aquí el post de hoy, me despido pero no sin antes recomendarte que le des una revisada a mi libro "Principios para Vivir más y Mejor". El texto que acabas de leer, es lo ultimo que he agregado en el capitulo correspondiente a nutrición. Tambi
én incluye temas de mentalidad y próximamente  agregare los capítulos de actividad física y descanso.


También enseguida, coloco los enlaces a las redes sociales, te invito a que nos sigas la pista, que esto no ha hecho más que empezar. 

Aquí te dejo los enlaces: Facebook, Twitter e Instagram. En cada una subo contenido distinto.

Contento de aportar, saludos!✌

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