2/7/18

La salud debería, pero no es para todos

Una buena salud, una excelente calidad de vida y una productividad alta, deberían ser ítems perfectamente normales y alcanzables para la gran mayoría de la población.

Sinceramente, a veces he llegado a sentir como si todas las cosas altamente perjudiciales para nuestra salud, fueran diseñadas para los más débiles, ignorantes y que no tienen objetivos en su vida.

Como si se tratase de una especie de selección natural evolutiva en la que solo los mejores informados y más inteligentes vivirán más y mejor, dejando descendencia más fuerte, inteligente y con mejor salud en términos globales.

La salud es la cualidad sobre la que se desarrolla toda nuestra vida. Según a nuestro nivel de salud, podemos realizar una u otras cosas.

Si somos saludables fisiológicamente, es decir, que nuestro cuerpo funcione en términos generales como debería, sin fallas importantes (la salud no es sinónimo de perfección en ningún ámbito), podremos ser capaces de desarrollar infinitas actividades físicas.

Al fin y al cabo, nuestro cuerpo responderá satisfactoriamente de acuerdo a nuestras capacidades y limitaciones físicas y fisiológicas.

Pero la salud no es solo fisiológica, incluso hablando solo del cuerpo humano aislado y siendo muy básicos, podemos mencionar a la salud mental y emocional. Nuestras decisiones y reacciones juegan un papel crucial en nuestra vida.

La forma de ver y entender el mundo, es muy particular de cada individuo y causa un gran impacto en el estilo de vida.


No es lo mismo una persona que a la de primeras responde agresivamente y siempre está a la defensiva, que una persona más relajada e inteligente emocionalmente. La primera se mantiene estresada constantemente (lo que atrae problemas y enfermedades diversas), la segunda seguramente gestione mejor los momentos de estrés, siendo los momentos pico de estrés más puntuales e incluso hasta planificados, recordemos que cierta dosis de estrés es necesaria, sin estrés hubiésemos fracasado como especie.

El estrés nos ayudaba a huir del león, y el estrés por ayuno nos animaba a cazar y recolectar la próxima comida. El estrés nos permite sobrevivir. El estrés nos ayuda a ser más fuertes en su dosis correcta.

Además, nuestra mentalidad y actitud nos incita a marcarnos objetivos, metas, logros, desafíos.

Una persona sin actitud o mala mentalidad es una persona con baja autoestima, con poco amor propio y seguramente un enfermo más.

En cambio una persona que se quiere y respeta, cuidará de su cuerpo, física y emocionalmente.

Será una persona sana, con mejor calidad de vida, con mejores cualidades físicas y psicológicas, más productiva y feliz.

Debo ser sincero, esta guía, a pesar de todo el esfuerzo que pueda llegar a poner en ella, NO ES PARA TODOS.

Solo basta con ver a aquél profesor de educación física, que sabe mucho sobre su ámbito, pero que es incapaz de aplicarlo a él mismo. O a aquel médico o enfermero, que con la soda en el escritorio, pretende incitar a su paciente a que mejore sus hábitos alimenticios. Es el problema de normalizar la obesidad.

Muy incongruente y desalineado a lo que deberían reflejar, y esto no deja más que ver que la información, la mayoría de las veces, no es suficiente, hace falta más, hace falta amor propio e inteligencia, hace falta más dignidad.

Así que aún a pesar de que verteré aquí los principios básicos en los que me he basado todos estos años para mejorar mi salud e incluso mi cuerpo, todos los consejos serán en vano si el primer cambio no lo das tú, si no demuestras un poco de dignidad como hombre o mujer.

En principio hazlo por ti, por añadidura lo estarás haciendo por tu familia, y si ya los tienes, por tu pareja y tus hijos.

Si aún no tienes hijos, una mejor versión de ti, creará una versión mejor de ellos.

Es por ello, que entiendo que si mentalmente no estás preparado para dar el salto definitivo en tu vida, el punto de inflexión de tu existencia, y si es que terminas de leer el libro, seguirás siendo parte del montón, uno más en la estadística, dinero fácil para las compañías farmacéuticas y las multinacionales de productos procesados.

Es más rentable una persona ignorante y mal informada, que una persona conciente, informada e inteligente.

Repito, debería, pero desgraciadamente la salud no es para todos y créeme que lo entiendo, no todos tienen eso que hace falta para dar el golpe en la mesa y escapar del círculo vicioso.


Si eres de los que aun no lo tiene, aqui te dejo el primer capítulo de mi libro "Principios para Vivir más y Mejor" (en proceso). Esta entrada es un extracto del mismo.


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