26/1/18

Estrategias para que este año, SI sea tu año

Cada vez que un año termina y otro nuevo comienza, también lo hacen los propósitos.

El ser humano es un ser cíclico, como todo lo que nos rodea. Los ciclos pueden ser buenos o malos. Positivos o negativos.

Cada año, muchos ciclos se reinician. Todo ello gracias a la percepción de un nuevo comenzar promovido por el inicio de un nuevo año.

La motivación, la esperanza y los aires de renovación se respiran en el ambiente.

Un nuevo año es una excusa excelente para dejar todo aquello que no nos fue agradable y retomar e iniciar aquellas cosas que queramos lograr.

Ya sean objetivos, proyectos, metas a corto y largo plazo. En el inicio de año, estamos en un estado propicio para iniciar o reiniciar cosas.

Llega enero y todo se empieza a andar…

La dieta para adelgazar, el gimnasio, el estudio de un nuevo idioma, mejorar las relaciones familiares y laborales, viajar más. Todo vale como objetivos.

Desafortunadamente, la mayoría de las cosas que se plantean quedan como eso, simples y truncos planteamientos, aun así cuando se hayan dado los primeros pasos, la mayoría abandonará sus objetivos de año nuevo.

Creo que hay varias razones para ello, y a continuación te mostrare, según mi criterio, las principales razones que deberías tener en cuenta para que todo lo que te propongas, llegue a buen término.



La intención no es lo que cuenta

Cuando de lograr tus objetivos se trata, el cliché que dice “la intención es lo que cuenta”, no nos aporta gran cosa.
Las cosas hay que hacerlas.
La intención solo es la chispa que enciende tus deseos, las buenas intenciones brillan por su escaso éxito, ya que para que una intención sea satisfactoria, debe llegar a la acción, ese es su cometido.

De nada sirve querer algo, y no ir a por ello. Como si la vida nos tuviese que dar todo en bandeja de plata.

Si tienes la intención de bajar de peso (quemar grasa), hace falta que hagas algo, aunque ello implique paradójicamente dejar de hacer algo, como evitar esos snacks industriales o hábitos perjudiciales.

Las intenciones son efímeras, pero las acciones constantes dan resultados permanentes.


Incorpora cosas a tu estilo de vida poco a poco

Toma las cosas con calma y tranquilidad, no busques implementar todas aquellas estrategias o consejos de golpe.

La clave está en incorporar pequeños grandes cambios, uno a la vez e ir progresando será ir añadiendo cambios a lo largo del tiempo.

Si vienes de una condición o estilo de vida no muy adecuado, lo mejor será siempre ir eliminando aquello que no nos permita cumplir con nuestro objetivo e ir añadiendo aquello que apoye nuestra meta.

No te abrumes con tantos cambios de golpe, mejor disfruta avances más pequeños pero más duraderos.

De nada servirá que cambiemos totalmente nuestro estilo de vida si nos va a resultar muy complicado mantenerlo en el tiempo.

El punto es crear adherencia a los nuevos hábitos, y que estos sean sostenibles y viables en el tiempo.


Determina objetivos realistas

Este punto suele ser motivo de abandono en muchos planes de dieta o acondicionamiento físico.

Siempre hay que tener en cuenta que la recomposición corporal es un proceso con fluctuaciones, no es un proceso lineal.

Habrá ocasiones que nos encontremos mejor físicamente y otras no tanto, pero no por ello debe ser motivo de bajar los ánimos.

La estabilidad mental juega un papel importante.

Es de suma prioridad, establecer objetivos realistas y concretos, alcanzables.

Haz un análisis de tu estado actual y plantéate objetivos racionales. Será tu punto de partida.


Compárate solo contigo mismo

Hay que tener presente que somos seres únicos, individuales. Los resultados de otros, no serán exactamente iguales a los de nosotros.

Como un médico debe tratar al paciente en su totalidad, como un todo, y no como una enfermedad aislada. También nosotros debemos tratarnos como un ser integral, con múltiples factores que determinarán un resultado u otro.

El espíritu de competitividad me parece genial, y es muy divertido medirte con otros en cuanto a capacidades. Pero no debe ser tu estándar de evaluación.

Otra persona tendrá sus estándares y tú los tuyos. Grábatelo a fuego, compárate contigo mismo. Siéntete orgulloso de tus avances.

Lo dicho, deja la competitividad para unos buenos sprints. Por cierto, cuando quieras. J


Imagina dónde o cómo quieres estar el siguiente año

Piensa en cómo serás de aquí a uno, cinco o diez años. Seguramente, si estás leyendo esto, te querrás ver y sentir mucho mejor que como lo estás actualmente.

En el primer capítulo de mi libro hablo un poco del poder la visualización y su importancia.

Visualizar las cosas antes de que las hayamos hecho, nos da un gran empujón psicológico, y por inercia también nuestro desempeño físico mejora.

Visualizar también nos ayuda a relajarnos, por ejemplo, imaginar que ya hemos pasado por ese examen o esa presentación en la escuela hace que liberemos un poco la tensión, pruébalo y ya me dirás.


Elimina el ruido y enfócate en lo importante y real

Después de las buenas intenciones, vienen las acciones.

Aquí es donde la mayoría se equivoca. Con tanta mal información y desinformación, no es de extrañarse, incluso aunque sea lo común, no quiere decir que este bien (como el sobrepeso, la inactividad y comer mal).

Pon atención y dedica tus esfuerzos en cosas que realmente funcionen y estén probadas y validadas seriamente.

No hagas caso a remedios mágicos o atajos extraños.

Acércate a fuentes confiables de información en lo que a tus objetivos se refiere, aléjate de información falsa y poco veraz. Deja de ver tanto la televisión.

Seguramente tus intenciones, serán llevadas satisfactoriamente a la acción, con la información adecuada.


Prepara y adecua tu entorno

Deshazte de todo aquello que no esté alineado a tus objetivos.

Ya sean esos dulces en la alacena, o esa persona negativa que poco bueno aporta a tu vida. Haz una limpia y prepárate para el cambio.

También aplica a nivel mental, desecha esas ideas erróneas que has tenido durante años y reaprende a comer y a moverte. Reentiende a tu cuerpo y su alimentación, así como su necesidad de movimiento.

El entorno actual no es el más adecuado cuando de mejorar el estilo de vida se trata.

Tiendas a la vuelta de la esquina con productos dudosos, pocos entornos naturales, pocos espacios de recreación activa al aire libre, transporte motorizado para todo, publicidad engañosa a diestra y siniestra.

En fin, el famoso ambiente obesogénico.


Sigue aprendiendo siempre

Durante el transcurso hacia tu nueva vida (o a la potenciación de la misma) nunca des por hecho que ya aprendiste algo definitivo.

No existen verdades absolutas.

Que una cosa funcione, no quiere decir que sea la mejor manera de hacerlo.

Siempre hay cosas que aprender respecto a hábitos y estilo de vida saludable, aun así hay ciertos principios básicos que no cambian.

Como diría el buen Bruce:

“Absorbe lo que es útil, descarta lo que no lo es, añade lo que es exclusivamente tuyo”


Primero disfruta el camino, después disfruta el destino

Sin prisa pero sin pausa. Disfruta del paisaje y del recorrido, ya habrá tiempo de disfrutar el destino.

No hagas de tus nuevos hábitos un suplicio, no sufras. Ello no aportará nada a tu vida, y seguramente lo termines dejando.

El ejercicio debe ser visto como un momento de poner a prueba tus capacidades físicas (y psicológicas), un momento de reflexión corporal sobre el que nos detenemos en las sensaciones que nos brinda nuestro maravilloso cuerpo. Todo su rango de recorrido, flexibilidad, resistencia, fuerza….

Entiende a la comida como un lenguaje de comunicación entre tú y tu cuerpo.

Tu cerebro decide que comer (es el emisor del mensaje), tu sistema digestivo transporta ese mensaje y lo asimila, por último tus hormonas interpretan esa información.

La actitud positiva ante los procesos, nos hace disfrutarlos. Disfruta cada logro, cada paso suma en el camino.


Crea tu propia filosofía de vida

Estar alineados con ciertos valores y creencias, es importante para estar en armonía global.

Debe haber coherencia entre lo que pensamos y lo que hacemos.

Si creemos que somos atletas, actuaremos como tal. Comeremos mejor y seremos más activos, sabremos decir no a la comida basura.

Si somos personas con decisión y filosofía propia, nadie vendrá a decirnos que comer o no.

Para que este año, no sea uno más, apégate a una filosofía de vida (como la que te propongo).

Tal vez la filosofía actual no sea la mejor, o simplemente no tengas una. En ese caso, puedes adoptar una filosofía de vida que vaya en concordancia con tus objetivos, e irla moldeando a tu estilo poco a poco.


Hasta aquí con este artículo. Espero sea muy útil para ti y tus seres queridos, compártelo libremente. Y tú, ¿añadirías algún consejo mas?


Quiero aprovechar también para anunciar oficialmente que he estado trabajando duramente en mi primer libro (lo cual me hace mucha ilusión). Del cual puedes descargar el primer capítulo aquí (versión preliminar).


Será un placer obtener tu feedback, y recuerda que están las redes sociales en las cuales comparto contenido diverso y diferente en cada una, así que te recomiendo seguirme la pista y recorrer conmigo el camino hacia tu mejor versión posible.

Un fuerte abrazo!

0 comentarios :

Publicar un comentario