25/9/17

Errores de principiante en el ejercicio

Tengo un compañero de trabajo, uno en específico, lo llamaré Pepe y te contaré su tormentosa historia con el ejercicio y los principales errores que cometió.

Pepe es un tipo un tanto subido de peso, un tanto sedentario, aunque muy buena gente. Tiene dos hijos. Es hipertenso de hace dos años.

Pero a decir verdad, lo buena gente no le disminuye los daños que se ha ocasionado todos éstos años, mala alimentación e inactividad física. Lo buena persona no le va a dar más tiempo de calidad en su vida para compartir con sus hijos y tal vez nietos. Lo buena gente no le da la facultad de servir de ejemplo para con sus hijos en cuanto a vivir saludablemente.

Pepe se ha decidido, ha mejorado su alimentación poco a poco. Empezó eliminando harinas refinadas (galletas, panes, tortillas), bebidas azucaradas (jugos, sodas) y dulce. Bien.



El siguiente paso es hacer ejercicio. Se ha decidido, manos a la obra, basta ya de tanta inactividad. Es hora de un cambio en su vida, hacer ejercicio es una gran decisión y se merece un aplauso por tomar la iniciativa. En serio.

Pepe, no tiene claro que hacer ni por dónde empezar. Seguramente, muy a pesar de su motivación inicial, termine dejando su nueva alimentación y dejará de hacer ejercicio. Vamos a ver.


Pepe cometió éstos errores en el ejercicio:

  • Empezó muy intenso: La gran motivación inicial jugó una mala pasada, quiso de alguna forma, recuperar un poco de tiempo perdido, no lo tenía claro conscientemente. Pero sus ganas de tener resultados rápidos hicieron que quisiera quemarse a ejercicio.
  • Quiso levantar mucho peso en poco tiempo: De la mano del primer punto. Además de jugar competencias con él mismo, competía con los demás a ver quién levantaba más, eso le costó algunas lesiones.

  • Utilizó los aparatos de gimnasio: Como no tenía muy claro qué hacer, y al fin y al cabo esas máquinas de ejercicio (antinaturales) están ahí por algo, entonces deben funcionar. Pensó.

Pepe venía de un tiempo de inactividad, su musculatura en general estaba dormida o ausente. Usar aparatos de gimnasio, no deben ser las herramientas principales de entreno de nadie. Menos para Pepe, que con esas máquinas poco hacía por activar sus músculos estabilizadores y en general todo su cuerpo.
  • Hizo entrenamientos prolongados (mucho volumen): Pepe tenía la idea de que más es mejor, seguía empeñado en recuperar un poco del tiempo pérdido. Así que cada vez que se dirigía al gimnasio, iniciaba con una hora de cardio en la caminadora, se pasaba a las máquinas otra hora. Así eran más o menos sus entrenos, mínimo hora y media cuando iba de prisa.
Pepe no sabía que no es necesario dedicar más de una hora, como norma general, a realizar ejercicio (incluyendo un calentamiento de 5-10 minutos al inicio y otros 5-10 minutos al final dedicados a relajación y estiramiento). No hay beneficios en la población general en realizar más de 35-45 minutos de ejercicio por sesión. Ese tiempo bien utilizado es más que suficiente.

  • Sesiones de cardio crónico: Desesperado por obtener resultados de la noche a la mañana, cayó en las redes del cardio crónico, empezó a correr todos los días, mínimo una hora, a veces hasta dos. Le dió a sus articulaciones un desgaste tremendo. También le gustaba usar por largo tiempo una artificial caminadora.

  • No hacia la técnica correctamente: Muy de la mano con levantar más peso del que podía, sin dominar 50 kilos, pasaba a 60 de un día a otro. Tenía dolores por todas partes, su biomecánica estaba pagando el precio.

  • Usaba calzado con amortiguadores: De esos Reebok, Nike, etc. Con burbujitas de aire para “amortiguar”. Pepe no sabía que en vez de ayudarle con su desempeño, estropeaban aún más su técnica en los ejercicios, sus tendones no mejoraban tampoco.

  • Hacía ejercicio todos los días: Pensando que así avanzaría más rápido. Pepe se estaba sobre entrenando, pero no tenía ni idea. No recuperaba bien.

  • No descansaba lo suficiente: Y como ya nos hemos dado cuenta, no daba a su cuerpo el correcto descanso entre sesiones, por si eso fuera poco, dormía 3-4 hrs cuando bien le iba, a veces podía conseguir 1-2 hrs de sueño ininterrumpido. La situación estaba complicada.

  • Llevaba siempre su celular: Y ese no era el problema per se. El problema era que siempre estaba al pendiente del mismo. No desconectaba ni un momento.

No se concentraba en lo que tenía que hacer. No tenía noción de los descansos que tomaba entre series o ejercicios, además de no optimizar su entreno no optimizaba su tiempo. Sumaba minutos a su sesión, pero no sumaba estímulos para su cuerpo.
  • Compró todos los suplementos de los que escuchó: Pensando que así obtendría más y mejores resultados. Dejó de lado cosas realmente importantes por cosas un tanto más triviales.

No sabía que pocos suplementos son realmente eficaces y/o útiles. Y que la mayoría de las veces no merecen la pena. Tiró su dinero a costa de promesas de marketing. Una víctima más.
  • Nunca tuvo motivación intrínseca: Pepe quiso un cambio en su vida, tuvo una motivación inicial que le dió el empuje de salida. Pero la motivación terminó por irse, a falta de resultados y sobre todo, de filosofía de vida real.

  • Tenía expectativas irreales: El solo quería verse como el tipo de la tele o la revista, una motivación válida, pero solo de inicio y por tiempo limitado.



Pepe terminó abandonando todo y regresó a su vida anterior. El caso de Pepe es el caso de la mayoría. Buenas intenciones, mal aplicadas.

Para mantener un estilo de vida activo, hace falta más que vanidad. Hace falta entender que esto no es un sprint, es un maratón. Que los resultados no se dan de un día a otro. Todo es poco a poco, pero realmente merece cada gramo de esfuerzo, cada gota de sudor.

Que mejor si ese esfuerzo es bien utilizado. La plenitud de las cualidades físicas en el día a día, y a futuro con tus descendientes, no tiene precio.

A mí se me pone una sonrisa cuando pienso que a mis hijos les heredaré las mejores bases genéticas que yo pueda darles, y seguramente podrán tener mejor vida que yo, porque partirán con ventaja. Será decisión de ellos aprovechar o no.


Si tu ya te has decidido, excelente! Entrena con cabeza, no caigas en los errores típicos. Aprende de Pepe (y de miles más):

  1. Inicia de a poco y ve progresando a tu ritmo
  2. Aprende la técnica correcta
  3. No esperes resultados a corto plazo
  4. No tomes suplementos innecesarios
  5. Usa ropa adecuada
  6. Optimiza tu tiempo, no lo pierdas
  7. Ten expectativas reales
  8. Concéntrate en lo que estás haciendo
  9. Hazlo por ti y por tus seres queridos
  10. Descansa adecuadamente, duerme
  11. Come lo mejor que puedas, nútrete
  12. Sobre todo, disfruta el proceso
  13. Olvida el "No Pain No Gain". Aplica mejor "No Brain, No Gain".

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